RESISTENCIA E IDENTIDAD
La Trayectoria de la Organización de Clubes Unidos Guerrerenses en Chicago (2003-2026)
Por Irma Solano Díaz
RESISTENCIA E IDENTIDAD
La Trayectoria de la Organización de Clubes Unidos Guerrerenses en Chicago (2003-2026)
Por Irma Solano Díaz
Antecedentes: La práctica de la filantropía transnacional y el desarrollo comunitario por parte de los migrantes guerrerenses en Estados Unidos precede por mucho a la institucionalización de las políticas públicas federales. El trabajo de campo revela que, desde la década de 1980, las comunidades originarias de la región norte de Guerrero que históricamente caracterizadas por altos índices de marginación y una sólida tradición migratoria ya se organizaban para realizar mejoras en sus comunidades de origen. De manera autónoma y con escaso registro documental en la época, estos grupos gestionaban e impulsaban obras de infraestructura básica, tales como la apertura y pavimentación de caminos, para transformar sus localidades de origen.
En este contexto de maduración organizativa, en el año 2003, tras un proceso de disenso y coyuntura electoral interna dentro de la Federación de Guerrerenses, un sector decidió escindirse para conformar una estructura independiente en Chicago, Illinois. Esta ruptura dio origen a lo que hoy se conoce como la Organización de Clubes Unidos Guerrerenses, un actor colectivo que ha logrado sostenerse y consolidar su presencia transnacional hasta la fecha.
La era del Programa 3x1 para Migrantes: Fortalecimiento e Identidad
La consolidación de esta organización coincidió con el auge del Programa 3x1 para Migrantes durante los gobiernos federales encabezados por el Partido Acción Nacional, representó un punto de inflexión para las organizaciones de migrantes. El programa permitió institucionalizar una práctica que los clubes ya venían realizando de manera autónoma, al establecer un esquema de coinversión entre los migrantes organizados y los tres órdenes de gobierno para financiar proyectos de infraestructura social en comunidades con altos niveles de marginación y migración.
En las entrevistas realizadas, varios dirigentes señalaron que durante los gobiernos del PAN existió una relación cercana con las organizaciones migrantes y que el programa fortaleció tanto sus capacidades de gestión como sus vínculos de identidad y pertenencia con sus comunidades de origen. En este sentido, el Programa 3x1 no sólo facilitó la realización de obras públicas, sino que también fortaleció la organización colectiva y el compromiso transnacional de los clubes.
El esquema 3x1 no solo multiplicó los recursos financieros mediante la concurrencia de los tres niveles de gobierno (federal, estatal y municipal) y los clubes de migrantes, sino que funcionó como un potente catalizador de lazos de identidad. Para la Organización de Clubes Unidos Guerrerenses en Chicago, el programa legitimó su rol como agentes de desarrollo, permitiéndoles canalizar de forma masiva infraestructura básica y servicios sociales hacia comunidades sumidas en el rezago histórico.
Esta dinámica de corresponsabilidad gubernamental y comunitaria mantuvo su continuidad durante la administración federal de Peña Nieto, el Programa 3x1 tuvo continuidad, lo que permitió mantener la dinámica de colaboración entre migrantes y gobiernos locales.
Sin embargo, con la llegada del gobierno de Andrés Manuel López Obrador, el programa fue eliminado como parte de la reestructuración de la política social federal. La desaparición del Programa 3x1 representó un momento crítico para las organizaciones de migrantes.
Los clubes organizados impulsaron diversas acciones para defender su permanencia, argumentando que se trataba de una política pública que había demostrado su eficacia para mejorar las condiciones de vida en comunidades caracterizadas por altos índices de pobreza y marginación. Desde su perspectiva, sin este mecanismo de coinversión resultaría mucho más difícil concretar obras que difícilmente podrían ser financiadas únicamente con recursos comunitarios o municipales.
Aunque los esfuerzos por mantener el programa a nivel federal no prosperaron, la Organización de Clubes Unidos Guerrerenses emprendió una nueva estrategia de negociación con el gobierno del estado de Guerrero. Como resultado de este diálogo, durante la administración del gobernador Héctor Astudillo Flores se creó el Programa 2x1 para Migrantes en Guerrero, mediante un esquema de financiamiento compartido entre los migrantes organizados, el gobierno estatal y los municipios. Bajo esta modalidad, por cada peso aportado por los clubes de migrantes, el gobierno estatal y el municipio contribuyen con una cantidad equivalente, permitiendo dar continuidad a la ejecución de obras de infraestructura básica y de servicios en diversas localidades del estado.
La transición hacia el actual gobierno estatal encabezado por la gobernadora Evelyn Salgado Pineda ha implicado un reto de adaptación institucional. Si bien el programa ha enfrentado dificultades operativas, burocráticas y financieras, la organización de migrantes en Chicago ha logrado superar los obstáculos mediante el diálogo continuo y la presión política legítima.
Hoy en día, Guerrero se erige como el único estado de la República Mexicana que mantiene vigente y en operación un programa de coinversión con sus comunidades en el exterior. Esta particularidad no es fortuita; es el reflejo empírico de un proceso de resistencia transnacional. Los migrantes guerrerenses en Chicago no solo preservan un vínculo identitario y afectivo con sus regiones de origen, sino que ejercen una ciudadanía activa que desafía el centralismo de las políticas públicas contemporáneas, autogestionando el progreso y el bienestar de las comunidades que los vieron partir.
La permanencia de este mecanismo constituye una evidencia de la capacidad organizativa de los migrantes guerrerenses y de la fortaleza de sus vínculos económicos y sociales (Goldring, 2002; Portes, Escobar y Smith, 2006), con las comunidades de origen.
Más que una simple continuidad de proyectos de infraestructura, esta experiencia refleja una forma de resistencia organizativa frente a los cambios en la política pública federal. La Organización de Clubes Unidos Guerrerenses ha demostrado una notable capacidad de adaptación institucional, al buscar nuevas formas de colaboración con los gobiernos estatales y municipales para preservar un modelo de desarrollo comunitario construido durante décadas de participación colectiva.